Lucky star

Whether you believe or not in lucky charms, there’s something magical about vintage looking jewelry when it features esoteric symbols. The moon and the stars, to name a few, are extremely related to the female universe, and advocates for the mineral healing properties are convinced that pearls can absorb energy and negative thoughts. Magic, in this case, doesn’t have to happen in the obvious way, because the emotion and the affection you can devote to a piece for the way it made it to your hands or the things you’ve lived while wearing it, that’s definitely magic as well.

Those symbols, when matched to the right metal shade (the one when it gets a old look that seems to tell the story of the many lives of the jewel), acquire a singular character. Wearing them doesn’t only add personality to the whole outfit, it can be also the gesture that cheers up your day.

Creas o no en los amuletos, hay algo de mágico en las joyas de estética vintage con formas y elementos del universo de lo esotérico. La luna y las estrellas, por ejemplo, están íntimamente relacionadas con lo femenino, y hay quien asegura que las perlas son capaces de liberarte de pensamientos y energía negativos. La magia, eso sí, no tiene por qué ser de tipo evidente: magia también es la emoción y el apego que tomas con una pieza de joyería por la historia de cómo llegó a tus manos o por las cosas que has vivido con ella.

Esos símbolos, combinados con el tono de metal adecuado (el que se da en ese momento en el que adquiere el color envejecido que parece evidenciar que la joya ha vivido ya muchas vidas) se apoderan de un carácter propio. Llevarlas no solo aporta personalidad a un look, sino que también puede ser el gesto que te alegre el día.

Jewelry: Dior

 

 

 

Festival Shopping Guide

Keeping up with the rhythm of trends… and music. Nobody has been able to forget. Those pictures of Kate Moss enjoying Glastonbury music festival which flooded the Internet by the beginning of 2000’s decade are so based in our cultural imagery that settled the bases for a whole new way of dressing: the festival look that later developed its own collections signed by the best brands. Where there’s a festival there’s a special edition, and they always succeed because getting dressed to have a good time (specially during the summer) sounds always like a good idea. Three trends of the season fit the festival spirit and, if you follow their rhythm, you can never get lost.

The most important one is presented by Natasha Ramsay-Levi and Chloé, Jonathan Anderson for Loewe and Julien Dossena at Paco Rabanne and it consists in the traveler look. Full of boho spirit, you can master it if you think in adding to your wardrobe little treasure finds from all over the world. Picture this: a denim jacket, a tie-dye t-shirt, a pareo style skirt, a pair of sandals from Marrakech’s zoco and the kind of earringls and bangles (anklets are non-negotiable) that sounds like music. In the second place comes the crochet, this time with a refined upgrade but still romantic as proposed in Oscar de la Renta, Altuzarra and Michael Kors Collection. Last, but not least, it’s the easier and fresher option. Even we tend to think in a multicoloured palette when it comes to festivals, you should try the monotone neutral look, because it definitely works beyond the office. You’ll find inspiration in Givenchy, Chanel and Max Mara’s collections.

You can already hear the music, don’t you?

Al ritmo de las tendencias… y de la música. Nadie las ha olvidado. Las imágenes de Kate Moss en Glastonbury que corrieron como la pólvora por Internet durante los primeros 2000 forman parte hasta tal punto del imaginario colectivo que sentaron las bases del código de vestimenta para acudir a un festival y dieron pie a que las mejores marcas elaboren colecciones especiales asociadas a las citas musicales clave de cada verano. Donde hay un festival hay una edición especial que siempre funciona porque pocas cosas generan tanta emoción como vestirse para pasar un buen rato. Este año no solo una, sino tres de las tendencias de la temporada son perfectamente aplicables a este tipo de eventos, y al ponerlas en práctica no cabe margen de error.

La más importante viene de la mano de las propuestas de Natasha Ramsay-Levi en Chloé, Jonathan Anderson en Loewe y Julien Dossena en Paco Rabanne y es el look de la viajera. Cargada de espíritu boho, consiste en ir incorporando a tu armario esas piezas que parece que has ido descubriendo en distintos rincones del mundo. Piensa en una cazadora vaquera, una camiseta con print tie-dye, una falda tipo pareo, unas sandalias adquiridas en el zoco de Marrakech y esos pendientes y pulseras (la tobillera no es negociable) que vienen con su propia banda sonora. La segunda se construye a base de crochet, pero esta vez en clave ligeramente refinada como en las colecciones de Oscar de la Renta, Altuzarra y Michael Kors Collection, aunque no pierde un ápice de romanticismo. La tercera es la más sencilla de pasar por alto porque al pensar en un festival imaginamos automáticamente la más amplia gama de color. Pero construir un look en tonos neutros como el crema o el caqui es un acierto más allá de la oficina. Encontrarás la inspiración en las colecciones de Givenchy, Chanel y Max Mara.

Ya puedes escuchar la música, ¿verdad?

 

 

 

 

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